Los llamados “distribuidores de costes de calefacción” o “calorímetros”. Son dispositivos eléctricos pequeños, que se colocan sobre los radiadores de cada vivienda, permitiendo medir el consumo de calefacción.
Cada equipo consta de una carcasa que cubre la eléctronica, dos sensores de temperatura, una unidad de cálculo, una pantalla LCD, donde se visualizan los valores de consumo, una fuente de alimentación, piezas de anclaje especiales antimanipulación y un mecanismo precintado.
Cada repartidor de costes, constituye una unidad funcional. Son aparatos de medición, destinados al registro de la integral de temperatura con relación al tiempo. Están preparados para toma de lectura por radio frecuencia.
Según el IDAE (Instituto para la Diversificación y el Ahorro Energético), el ahorro potencial que puede obtenerse en la instalación de calefacción central de edificio de viviendas, por la instalación de un sistema que permita la contabilización individual de la calefacción, es de un 35%.